Página sin nombre
Página sin nombre

Navidad, tiempo de familia y de dar


Entre el ruido, las compras, el calor y el exceso de tráfico, Jesús nos viene a compartir la alegría de su nacimiento. Muchos quizás no oirán su mensaje o algunos priorizarán otras cosas, pero lo importante de la Navidad es que celebramos el nacimiento de Cristo, quien nos trae la esperanza y la paz.

Pese a la locura y la vorágine de fin de año, este es un tiempo propicio para detenerse, para valorar lo mejor que tenemos que es nuestra familia. El poder compartir con los ancianos, los niños, los jóvenes y adultos son los mejores regalos que podemos recibir. El entregar nuestro valioso tiempo a otros, es un presente que está olvidado pero no devaluado.

Es un tiempo precioso para dar y también para aprender a recibir, agradecer y amar. Al fijar nuestra mirada en la humildad del pesebre podemos descubrir que las cosas sencillas, a veces nos deslumbran más que grandes obsequios o avances tecnológicos.
La entrega del perdón, la reconciliación, un gesto amoroso, una sonrisa e incluso un buenos días a un desconocido, puede cambiar vidas. Te hace más humano, más cercano y mejor persona. Crecer espiritualmente es más importante que en riquezas.
Disfrutemos la Navidad y abramos nuestras puertas al que quizás no tiene la posibilidad de estar con su familia por miles de circunstancias. Dejemos que un nuevo cumpleaños de Jesús nos renueve y nos llene de gracia y amor.

¡Feliz Navidad y un buen 2012!

P. Marek Burzawa msf
Vicario para la Familia
Arzobispado de Santiago

Página sin nombre